¿quién mató a don sixto?
A 48 horas del asesinato de Sixto Caballero la policía sigue dos líneas investigativas bien marcadas: crimen pasional u homicidio en ocasión de robo.
Caballero -cuyos restos fueron inhumados este miércoles en la localidad de Benavides (partido de Tigre)- tenía 65 años, vivía solo, tenía ocho hijos y desde hace un tiempo se había separado de su mujer.
Según las primeras investigaciones Caballero tendría una intensa vida nocturna, siendo frecuentado por meretrices; según cuentan los vecinos de la zona -Pueblo Belgrano- el septuagenario sentía particular atractivo por jóvenes de entre 20 y 30 años- donde iban a parar gran parte de sus ingresos que ascenderían a los mil pesos mensuales-.
La noche del crimen Caballero volvía de abonar impuestos en un local de pagos rápidos de Pueblo Belgrano, aparentemente se conducía en una moto que luego fue encontrada en las cercanías del casco de la Estancia "La Paz" -donde el vivía y trabajaba-.
Trascendió que Caballero habría sido asesinado en un cuarto contiguo al que ocupaba generalmente; la policía encontró un cuadro de gran desorden junto a la victima, como si el o los asesinos hubiesen estado buscando dinero u otros valores.
Paradójicamente la policía halló lo que los asesinos no pudieron encontrar, que sería una suma cercana a los mil doscientos pesos que se hallaban "durmiendo" en la almohada del desafortunado vecino.
El cuerpo del occiso fue descubierto por el dueño de esa habitación, acostado sobre un colchón con la cabeza cubierta por una frazada y con una profunda herida en su cuello -casi cercenado por el corte-.
Caballero tenía tres ataduras de entre cinco y ocho vueltas en los hombros, muñecas y tobillos.
Una vez que se le practicó la autopsia se supo que su cuello había sido cortado en tres oportunidades; el primero superficial -se puede deducir como una advertencia-, el segundo y el tercero -que le dieron muerte- fueron tan profundos que dejaban sus vértebras al descubierto y que habrían sido ejecutados por el o los asesinos, inclinado su cabeza hacia atrás.
Según los investigadores -especialistas en este tipo de homicidios- el hecho de que Caballero haya sido encontrado con la cabeza cubierta podría significar que conocía a sus matadores; ya que la psicología forense sostiene que el asesino tapa el rostro de la victima para evitar la impresión que causa ver la muerte en la cara de una persona conocida.
También, no sería aventurado, pensar en que se haya querido dejar una pista falsa.
Junto al cuerpo inerte de Caballero se encontró dibujada en el piso de tierra la huella de un calzado que podría coincidir con una zapatilla secuestrada en la noche del martes en un allanamiento ordenado por el Juez de Instrucción Sergio Carboni en una vivienda de Pueblo Belgrano.
En la tranquilidad de la estancia, el interrogante deambula, Caballero no está para señalar a sus asesinos, pero las huellas dejadas en el lugar parecieran querer contar algo o decir todo.
Solo resta esperar que no sea otro crimen que en el Debe y el Haber de la Justicia ingrese en la lista de la impunidad que persigue como un fantasma a los asesinos de Venencio Vernet, Oscar Barbieri, Sandalio Morales, Orlando Sturz o Yolanda Pradelli.



