Había una vez un hombre...
Había una vez un hombre.
Había una vez una mujer.
Había una vez una vida, que uno la hace o las deshace, la construye o la proyecta, la sufre o la disfruta, o sin más vueltas la padece como Dios no manda y uno no obedece.
La vida es eso, un sueño que nos despierta de la realidad.
Un viaje a la luna con escala en cada una de todas las estrellas.
Una esperanza de 24 horas que se van repitiendo cada día.
Un permanente desafío.
Una puerta que debemos abrir aunque nos meta miedo.
Una incertidumbre dulce.
UNA osadía.
Todo lo que nos va a pasar depende de nosotros, no es bueno que le andemos echando la culpa al destino a nuestros miedos.
Ningún cobarde hizo historia.
Y más vale un héroe derrotado que no haber intentado nunca eso que nos parecía una locura.
Si al fin y al cabo todos nos iremos de la vida.
Hagamos que VALGA LA PENA.
Seamos capaces de intentar eso que nos parecía un imposible.
Contra viento y marea todos los barcos llegan a buen puerto.
Y hasta el naufragio nos recompensa con -por lo menos- una sirena.
Si hay algo que nos parece infranqueable, entonces redoblemos el esfuerzo.
Cuando se justifica, hasta el salto al vacío es una opción recomendable.
Permitámonos la posibilidad de equivocarnos.
Por que lo que para otros puede significar un error para nosotros tal vez es el mejor de los aciertos.
En definitiva el que vive con uno es uno mismo y los problemas nos pertenecen cien por ciento.
No creas en los consejeros.
NO SON OTRA COSA QUE OPORTUNISTAS.
Todo los que hagamos o dejemos de hacer será siempre por culpa nuestra.
Entonces...
¿Por qué no animarnos a dar un paso adelante cuando tenemos todo el camino por delante?
¿Por qué no atrevernos a intentar el vuelo?
Siempre es bueno y hasta saludable ARREPENTIRNOS POR AQUELLO DE LO QUE HEMOS SIDO CAPACES Y NO DE LO QUE NO NOS ANIMANOS A HACER NUNCA.
Y si es cierto que el amor es eterno mientras dura, entonces.. Hagamos que el corazón deje de ser un músculo y se transforme en un lugar para los sentimientos.
Y que el amor deje de ser un sustantivo para volverse un verbo.
¿Existirá una persona en el mundo que este dispuesta a compartir esta aventura?


